Se trata de uno de los mayores desafíos para el país en política exterior.
La tarea no es fácil: se trata de ejercer, en un momento crítico, la presidencia del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la instancia de este organismo internacional encargada de preservar la paz mundial.
La responsabilidad de liderar 'la junta directiva del planeta' coincide con la agitación del mundo árabe, que en Libia se tradujo en guerra y que plantea muchos interrogantes sobre el futuro de esa región. Ampliación

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